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El entusiasmo era palpable. La promesa de conectar Rosario (ROS) con Miami (MIA) de forma «directa» con Aerolíneas Argentinas, especialmente pensando en el Mundial 2026, sonaba como un gran paso para la conectividad federal. Sin embargo, un análisis de la programación y la oferta actual revela que la realidad puede ser un poco más compleja de lo que el marketing sugiere. ¿Estamos realmente ante una mejora o solo ante una escala técnica disfrazada?

El «Directo» que no es Non-Stop

En el mundo de la aviación, existe una diferencia crucial entre un vuelo «directo» y uno «non-stop». Un vuelo non-stop va de punto A a punto B sin escalas. Un vuelo directo puede incluir paradas intermedias, siempre y cuando mantenga el mismo número de vuelo. La propuesta de Aerolíneas Argentinas cae en esta última categoría: aunque se opera con el mismo número de vuelo (AR 1326), requiere una escala técnica de reabastecimiento en Punta Cana (PUJ).

El uso de un Boeing 737 MAX 8, un avión de pasillo único de rango medio, hace que esta escala sea una necesidad operativa. Pero, ¿cómo se compara este «directo» con las opciones de conexión que ya ofrece el mercado? La respuesta, sorprendentemente, no es tan favorable como se esperaría.

La Comparativa: El tiempo, la comodidad y el bolsillo

Para desglosar la verdadera propuesta de valor, hemos analizado los datos de vuelos de Rosario a Miami, teniendo en cuenta el tiempo total de viaje, la eficiencia y, por supuesto, la experiencia del pasajero. Aquí te presentamos una tabla comparativa de las opciones disponibles:

Al observar los datos, es evidente que:

  • Copa Airlines emerge como la opción más rápida y eficiente, completando el trayecto en 11 horas y 52 minutos. Además, su horario de llegada al mediodía (12:15 p.m.) permite al pasajero aprovechar el día en Miami desde el primer momento.

  • El «directo» de Aerolíneas Argentinas, con una duración de casi 13 horas (13h 10m), se posiciona como una de las opciones más largas, incluso superando el tiempo de viaje con Arajet.

  • En cuanto a la comodidad, si bien Copa y Aerolíneas utilizan el mismo tipo de avión (B737 MAX), es crucial recordar que un vuelo de casi 13 horas en un avión de pasillo único (narrow-body) puede resultar agotador. LATAM, por ejemplo, ofrece tramos largos en aviones de doble pasillo (wide-body), lo que implica mayor espacio, estabilidad y confort.

Conclusión: ¿La conveniencia supera la eficiencia?

La principal ventaja de la ruta de Aerolíneas Argentinas reside en la conectividad federal: evitar el traslado, los costos y el estrés de salir desde Ezeiza. Para muchos rosarinos, este factor puede inclinar la balanza.

Sin embargo, para el viajero que prioriza el tiempo de viaje, la comodidad en cabina y una llegada a Miami en un horario útil, las opciones de Copa Airlines y, en menor medida, LATAM, siguen siendo superiores. El «vuelo directo» de Aerolíneas, con su prolongada escala técnica y su hora de llegada casi a medianoche, nos obliga a repensar si el «marketing directo» realmente se traduce en un «beneficio directo» para el pasajero. La respuesta, al menos por ahora, parece ser matizada.

La llegada de una nueva ruta internacional al Aeropuerto de Fisherton es, ante todo, una excelente noticia. Que Aerolíneas Argentinas decida apostar por Rosario para sus vuelos especiales al Mundial 2026 (y la temporada alta) significa más asientos, más conectividad y, lo más importante: más competencia.

Siempre que una aerolínea se suma al tablero, el principal beneficiado es el pasajero. Romper la dependencia de una sola opción obliga a todos los operadores a ajustar tarifas y mejorar el servicio. Dicho esto, y celebrando la nueva conexión, es necesario sacar la lupa y analizar la «letra chica» técnica de esta propuesta frente a lo que ya ofrecen Copa, LATAM y Arajet.

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