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El análisis de los primeros cinco meses de 2026 muestra dos verdades incómodas conviviendo. Rosario tiene la mejor ruta troncal a Brasil de todo el interior argentino, y al mismo tiempo el peor manejo de capacidad en temporada baja. Las dos cosas son ciertas, y entender por qué es la clave para pensar el aeropuerto a futuro.

Con los datos de tráfico internacional de la ANAC brasileña (enero a mayo de 2026) podemos comparar de igual a igual a las tres grandes plazas del interior que vuelan a Brasil: Córdoba, Rosario y Mendoza. Lo que aparece no es un ranking simple de quién tiene más pasajeros, sino tres modelos de negocio distintos, y un dato que rompe la percepción de Rosario como el hermano menor.

El volumen: Rosario es la segunda plaza, pero la más estacional

En los primeros cinco meses del año, Rosario movió 112.202 pasajeros pagos a Brasil, contra 213.625 de Córdoba y 71.553 de Mendoza. Rosario es claramente la segunda plaza del interior, casi duplica a Mendoza en volumen total.

Pero el total esconde lo más importante. Mirado mes a mes, el mercado rosarino se derrumba apenas termina el verano:

Ciudad Ene Feb Mar Abr May
Córdoba 70.090 58.846 47.690 23.404 13.595
Rosario 35.561 32.010 26.010 11.342 7.279
Mendoza 16.233 13.688 15.250 13.059 13.323

Rosario pierde el 80% de su tráfico entre enero y mayo. Córdoba sigue exactamente el mismo patrón (-81%). Mendoza, en cambio, se mueve apenas un 18%.

Dicho de otra forma: el 83% de los pasajeros de Rosario a Brasil viajan en el trimestre enero-marzo. Solo el 17% lo hace en abril y mayo. Rosario es, en su relación con Brasil, un aeropuerto de temporada alta que se vacía apenas termina el pico veraniego.

Mendoza es la antítesis. Su tráfico es prácticamente plano todo el año, porque no depende del turismo de playa estacional sino de un mix más estructural de turismo de brasileros, conexiones vía San Pablo y tráfico de visita a familiares. Menos espectacular en volumen, pero mucho más sano y predecible.

La capacidad confirma el patrón

No es solo que caiga la demanda. Las aerolíneas inflan la oferta para el verano y la retiran después. Los asientos ofrecidos siguen la misma curva:

Ciudad Ene May Variación
Córdoba 83.344 17.776 -79%
Rosario 45.414 10.806 -76%
Mendoza 21.554 17.359 -19%

Hay un cruce revelador. En enero Rosario ofrece más del doble de asientos que Mendoza. En mayo la situación se da vuelta: Mendoza ofrece un 60% más de capacidad que Rosario. Son dos aeropuertos que se cruzan a mitad de año. En temporada alta Rosario opera como una plaza grande; en temporada baja se encoge a una mediana. Mendoza es siempre el mismo aeropuerto.

El dato que cambia la historia: el load factor por ruta

Acá es donde el análisis se pone interesante. Si miramos solo el promedio, Rosario cierra el período con un load factor del 80,1%, decente pero nada extraordinario. El problema es que ese promedio mezcla cosas muy distintas. Abriéndolo ruta por ruta y mes a mes, aparece la verdadera anatomía del mercado rosarino:

Ruta Ene Feb Mar Abr May
Río de Janeiro 84,3 90,5 91,1 86,5 84,6
São Paulo 73,4 83,5 80,5 61,7 55,2
Florianópolis 75,2 84,0 86,1 n/r*
Cabo Frío 72,6 80,5 77,4 86,2
Maceió 93,3 88,0 89,9

*n/r: en abril Florianópolis tuvo un único vuelo residual de cierre de temporada, no representativo del desempeño de la ruta.

Dos rutas cuentan dos historias opuestas.

Río de Janeiro es una ruta de primer nivel. Nunca baja del 84% de ocupación, toca el 91% en marzo, y se mantiene sólida incluso en temporada baja cuando todo lo demás se desploma. No es una ruta de playa estacional en términos de ocupación: aunque baja en volumen, vuela siempre llena. Esto es demanda estructural de calidad.

São Paulo es el agujero negro. Acá está el verdadero lastre. Arranca floja (73%), levanta en febrero y marzo, y después se hunde al 61,7% en abril y al 55,2% en mayo. Más de cuatro de cada diez asientos vacíos en plena temporada baja. Es la ruta que peor gestiona su capacidad: fue la que menos asientos retiró al terminar el verano (-47%, contra -73% de Río), y ahora se ve el costo de esa decisión. Se mantuvo demasiada oferta para una demanda que ya se había evaporado.

Las rutas de playa pura (Florianópolis, Cabo Frío, Maceió) tienen otro comportamiento. Durante el grueso de la temporada vuelan llenas, con ocupaciones de entre 75% y 93%, y se cortan en abril o mayo, no porque fracasen, sino porque sigue el calendario turístico. Son rutas que las aerolíneas apagan en plena vigencia comercial.

Lo que probablemente veamos en próximas temporadas

Si abrimos la ruta a São Paulo por aerolínea, aparece un matiz interesante. La operan dos compañías, GOL y LATAM, y ya se ve un comportamiento distinto frente a la temporada baja: GOL recorta antes (su último mes es abril, con pocos vuelos, y en mayo se retira), mientras que LATAM mantiene una programación más sostenida hacia el otoño.

Viendo este patrón, no sería descabellado esperar más ajustes de capacidad en temporada baja en las próximas temporadas. Una ruta que vuela dos meses seguidos por debajo del 62% deja margen para correcciones, y la propia dinámica de la industria empuja en esa dirección: menos frecuencias fuera del verano, esquemas más estacionales o reasignación de aviones a mercados que rindan mejor en temporada baja.

Para el pasajero eso puede significar menos opciones de vuelo fuera de temporada. Para la salud del aeropuerto, en cambio, no es necesariamente una mala noticia: un load factor más alto y sostenible vale más que frecuencias que vuelan vacías.

El titular: Rosario tiene la mejor ruta troncal del interior

Comparando las rutas troncales (Río y São Paulo) de las tres ciudades en el acumulado de los cinco meses, el resultado sorprende:

Ruta Load Factor
Rosario – Río 87,8%
Mendoza – São Paulo 87,3%
Córdoba – Río 86,9%
Córdoba – São Paulo 79,8%
Rosario – São Paulo 73,2%
Mendoza – Río 58,4%

Rosario-Río es la ruta troncal a Brasil con mejor ocupación de todo el interior argentino. Le gana a la mejor de Córdoba y a la mejor de Mendoza. Esto contradice de plano la idea de que Rosario es una plaza débil o secundaria. Cuando la ruta es la correcta, Rosario llena los aviones mejor que nadie.

El contraste con Mendoza-Río (58,4%) es brutal y deja en claro que el problema nunca es la ciudad, es la ruta y su gestión.

La conclusión para pensar el aeropuerto

El relato fácil sería «Rosario es 100% estacional y vuela vacío en temporada baja». Los datos lo corrigen y lo afinan:

El problema medible de Rosario en temporada baja tiene nombre y apellido: São Paulo en abril y mayo. No es una debilidad estructural del mercado rosarino, es una cuestión de gestión de capacidad que el ciclo estacional tarde o temprano tiende a corregir. Si esa oferta se ajustara al ritmo de la demanda, como sí ocurre en Río, el load factor promedio del aeropuerto subiría varios puntos y la foto de «aeropuerto medio vacío en temporada baja» simplemente desaparecería.

Al mismo tiempo, Río demuestra que Rosario sí tiene demanda estructural de calidad, capaz de sostener una ruta llena durante todo el año. El desafío de fondo para la próxima década no es agregar más vuelos de temporada alta, donde el mercado ya funciona bien, sino construir la base de temporada baja que hoy descansa casi enteramente sobre una sola ruta sana.

Mendoza muestra el camino: un mercado a Brasil que no depende del pico veraniego porque tiene tráfico de fondo todo el año. Rosario tiene el activo (una ruta troncal de excelencia) pero todavía no la profundidad. Esa, y no el pico de enero, es la conversación que importa cuando hablamos de proyectar el aeropuerto a diez años.


Datos: ANAC Brasil, tráfico internacional enero-mayo 2026. Pasajeros pagos y asientos ofrecidos en ambos sentidos. Las rutas vía Santiago de Chile (JetSmart) se excluyeron del análisis de Mendoza para no contaminar el dato con tráfico de conexión de sexta libertad.

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